Logoestilo: Diseño de logotipos e imagen corporativa

La importancia de un buen logo:

Acertar con la identidad corporativa es algo de una importancia casi vital para una empresa. Existen muy pocos casos de empresas que hayan triunfado en su sector descuidando el aspecto de la imagen que proyectan, Si la imagen corporativa es correcta, se crea automáticamente en los futuros clientes un plus de confianza que favorece que su negocio sea elegido frente a la competencia.

La primera impresión cuenta mucho en un cliente, y cada vez que una empresa hace el esfuerzo económico de publicitarse, el diseño corporativo ha de actuar de forma contundente, diferenciándose de la competencia, y transmitiendo valores como originalidad, frescura, elegancia, dinamismo o fortaleza.

Cada tarjeta de visita, carpeta o folleto que vea el cliente transmitirá los valores de la empresa, reforzando o debilitando la imagen que se haya hecho de la ésta.

Trabajar bajo el amparo de un buen diseño corporativo crea también confianza dentro de la empresa, porque uno se siente respaldado por una imagen que sabe que funciona, que los clientes reciben con buena cara, creando un espiral positiva que beneficia enormemente a los resultados empresariales.

Si la imagen no es la adecuada las posibilidades por ejemplo de crear una red de franquicias es muy pequeña, ya que nadie va a confiar en una empresa con una imagen débil o que transmita mediocridad o chavacanería.

Igualmente si la imagen es correcta, pero no se ajusta a la filosofía de la empresa, el fracaso está garantizado. Un ejemplo sería el de una empresa que intenta situarse con un producto exclusivo, de gran valor, y por tanto caro. Si el uso de los colores, tipografía, etc, no es el correcto, jamás podrá transmitir esa imagen de exclusividad que necesita para triunfar.

Por eso es muy importante acudir a aquellos profesionales que puedan demostrar mediante ejemplos la calidad que ofrecen, como es el caso de Logoestilo. Es bueno dejarse aconsejar también por los profesionales gráficos, ya que desgraciadamente tenemos que contar casos de clientes que acuden a nosotros con una idea cerrada.

En ocasiones es una idea buena pero otras veces nos damos cuenta que está avocada al fracaso, y si a pesar de nuestras sugerencias el cliente sigue empeñado en llevarla adelante nosotros no podemos hacer otra cosa que contentarle.